LA ETICA PRODUCE BENEFICIOS

LA ETICA PRODUCE BENEFICIOS

Las empresas más éticas a nivel mundial son las que mayores beneficios reportan a sus accionistas, a través de productos de alta calidad, servicio oportuno y con valor agregado, respaldo técnico, precio justo, alta velocidad de respuesta a las solicitudes de sus clientes, etcétera, piense por un momento en organizaciones como IBM, Disney, Toyota, Matsushita, entre otras. Normalmente estas corporaciones mantienen un estricto código de ética en cuanto a responsabilidades con su gente y con la sociedad, y por supuesto están sustentadas por líderes convencidos de que un liderazgo sin valores, sin compromiso y sin convicción es inhumano y perjudicial. Una piedra no puede hacerse más piedra ni un animal se puede desanimalizar; en cambio, el ser humano sí puede evolucionar para bien o para mal, hacerse más humano o inhumano. A los líderes de Excelencia no sólo les preocupa ganar más para ellos mismos o enriquecer a sus organizaciones, sino que crecen constantemente para ser más humanos, más generosos y reflejarse a través de sus organizaciones. Los líderes de Excelencia nunca piden a sus subordinados acciones que atenten contra su propia ética personal o corporativa, sino que se ganan la clasificación de honestos. Desafortunadamente, la enfermedad social de nuestro tiempo es atentar contra los valores fundamentales. He encontrado un número creciente de ejecutivos que se quejan de que sus empresas les exigen conductas antiéticas; esos pseudoempresarios que les obligan no se dan cuenta de que están sembrando en sus propias organizaciones la semilla de la corrupción que tarde o temprano a ellos mismos destruirá. A estas personas les aconsejaría que el mismo tiempo que dedican para evadir al fisco o para defraudar a sus clientes, lo dediquen a la calidad, al servicio y a la optimización de sus recursos, y les aseguro que notarán a corto plazo los beneficios que les reportará este cambio de actitud. El principio fundamental es confiar en nuestra gente: la mayor parte de las personas quieren ser honradas, a nadie complace la idea de progresar siendo delincuente. Haga que su gente piense en la satisfacción de cumplir eficazmente sus tareas y de honrarse a sí mismos a través de un trabajo bien hecho. Véndales el valor y el orgullo de la honestidad, hágase rodear de gente honorable que trabaje para usted, no en contra suya. Lo primero que hay que hacer para cambiar la cultura en una organización es poner a todos de su lado y mostrarles adónde quiere llevarla. Le aseguro que ello le ayudará y usted lo logrará, pero recuerde que como líder no debe actuar con doblez: ponga las cartas sobre la mesa y sea franco, aunque no sea usted muy elocuente. La gente reconoce la honestidad intelectual y reacciona positivamente ante ella. Sus líderes no sólo deben guiar el cambio, tienen que sentirse cómodos, disfrutar el proceso y atreverse a ser arquitectos sociales, instalando nuevos valores en su organización. La honestidad merece atención prioritaria. Imagine que todos los colaboradores desempeñan sus funciones (venta, fabricación, almacenaje, etc.) con honestidad en el manejo de recursos y del tiempo laboral, haciendo un trabajo de calidad. Vale la pena intentarlo, hay todo que ganar y nada que perder.

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