LA TEORÍA Z

LA TEORÍA Z

William Ouchi hizo un análisis comparativo de los diferentes estilos de dirección, durante su viaje de estudios que hizo al Japón. En él detectó que existían unas notorias diferencias en la estructuración de las organizaciones, las condiciones laborales y los métodos de capacitación por parte de la empresa para la formación de su personal. Desde el principio admite que todo ser humano es diferente de los demás, por lo que un trato masivo y rígido, sin considerar esta peculiaridad, obstruye el desarrollo. A esta teoría la llamó “La teoría Z”. Cuatro de sus principios son: l. Cultivar el talento de los individuos. Para que cada uno de los trabajadores pueda desarrollar su potencial creativo, es necesaria una preparación constante y adiestramiento para mejor desempeño de su trabajo. 2. Crear estructuras adecuadas. El sistema organizacional deberá ser de una estructura desarrolladora y flexible, en donde el personal pueda planear la carrera de su trabajo de por vida. 3. Crear incentivos. El trabajo debe ser fuente de satisfactores, no sólo de las necesidades básicas, sino también las de seguridad, pertenencia, sociales y de autorrealización. 4. Crear conceptos filosóficos de la administración. La cabeza de la organización debe buscar además de las estrategias de negociación, planeación y sistemas, una filosofía que abarque el aspecto espiritual del trabajo. “Los objetivos de orden superior”. En este estudio, William Ouchi plantea que el fundamento que sirve de base a la calidad y a la productividad, está en el espíritu que mueve a la organización. Se requiere que esté integrada a todo lo ancho y largo, buscando objetivos comunes, a través de una estructura adecuada. Los logros de la organización parten del espíritu de superación de cada uno de los miembros que en ella participan. Existe la jerarquía, más no el clasismo. Se busca el cumplimiento a partir de motivación y compromiso, no a través del castigo o el temor. La búsqueda de logros y recompensas es en equipo, lo que crea un sentimiento de interdependencia y corresponsabilidad, disminuyendo los intereses personales y el no destacar individualmente. El hecho de reconocer que los seres humanos somos imperfectos y que podemos equivocarnos, como principio de la búsqueda de la superación, humaniza mucho las estructuras. Es por eso que las empresas que se administran con estos fundamentos, no buscan elementos con gran formación y preparación, sino más bien gente sana, con buena disposición, para formarla a través de un sistema de capacitación permanente. Esto hace que las organizaciones vayan teniendo sus propios especialistas, en cada área, con formación cultural de la empresa, muy vasta, muy propia de la organización. Cuando se tienen que tomar decisiones, hacer proyectos o planeaciones, el criterio de la mayoría vela por los intereses propios de la empresa y tiene pocos riesgos de fracasar debido a la base de su cultura empresarial. Este tipo de sistema administrativo es digno de estudiarse con detenimiento, ya que si partimos de que la lucha en los mercados es cada vez más a través de organizaciones, cuanto más integrada y dinámica sea ésta, más seguridad podremos tener para enfrentar a la competencia y lograr la superación. En conclusión, podemos apreciar de las diferentes teorías y sistemas administrativos, que la motivación y actitud hacia el trabajo parte no sólo de la necesidad material del hombre, sino que es importante entender el aspecto espiritual. La concordancia entre estas necesidades y las metas empresariales crearán un comportamiento motivado entre los integrantes de la organización. La dirección de la empresa debe desarrollar la habilidad de manejar la conducta motivada, poniendo metas medibles y alcanzables, pero que definitivamente representen un reto, y produzcan satisfacción al alcanzarlas. Este clima es muy propicio para que en él se implementen los CC, ya que en sí la filosofía de los CC, parte de que todo se puede mejorar, y la actitud con que se trabaja en ellos es de “nunca darnos por vencidos”, “todos los problemas tienen solución”. El secreto está en saber plantear bien, para llegar a la causa que los ocasiona.

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