¿CÓMO ORGANIZARME PARA INVERTIR MÁS EFICAZMENTE MI TIEMPO?

¿CÓMO ORGANIZARME PARA INVERTIR MÁS EFICAZMENTE MI TIEMPO?
Serían preguntas obligadas, ¿qué sistema me puede asegurar que estoy invirtiendo en las acciones adecuadas?, ¿cuáles me dejarán mayor rentabilidad?,
¿cuáles prometen más elevadas utilidades?
La atención la tenemos que enfocar hacia el cuadrante II, hacia lo importante, aquello que va a cambiar mi futuro, el cual es el resultado de lo que haga en el presente.
¿Pero cómo saber qué es verdaderamente importante?, aquello que está directamente relacionado a mis valores fundamentales.
Por ejemplo, en alguna ocasión mi hijo me pidió que viera con él un partido de futbol, lo cual por supuesto no es muy de mi agrado, y yo tenía en ese momento algunas otras cosas que hacer, pero pensé: “No me gusta mucho el futbol, pero me gusta mucho estar con mi hijo”, y decidí acompañarlo. La decisión la tomé en función directa a mis valores y confirmó mi coherencia que no es otra cosa que ser congruentes con nuestras convicciones y nuestras acciones que así lo deben demostrar, nuestros propios valores serán la clave para asignar prioridades. En nuestro curso de Liderazgo de Excelencia, en la última clase, realizamos un ejercicio de clarificación, les entregamos una lista de valores y les pedimos que asignen prioridades, esta lista contiene conceptos como: Dios, familia, hijos, dinero, casa, viajes, amigos, etc. Después de una profunda reflexión ellos eligen cuál es el valor número uno, dos o tres y así sucesivamente, por supuesto cuando hacen su presentación individual dan sus propios argumentos, la parte dramática es al final de la sesión, cuando les pedimos que consulten su agenda de los últimos 30 días y señalen cuánto tiempo en la práctica le dedicaron a lo que ellos dicen son sus valores fundamentales. Por ejemplo, quien señaló que sus hijos son lo más importante, resulta que convivió con ellos solamente un día en todo el mes, quien le dio el valor número uno a Dios no le dedicó casi nada de tiempo y a otros más les dio altas prioridades, en cambio, a otros valores que tenían en último lugar, en la práctica empieza a ascender y la sorpresa no se deja esperar. Ahí en su agenda se reflejan los auténticos valores, en los que creemos profundamente está la prioridad de nuestras actividades cotidianas, por eso es tan importante clarificar nuestros valores, para organizar nuestra vida en función a ellos. Es fundamental incorporar a nuestros hábitos la programación de nuestro tiempo, desde luego con un criterio muy amplio de flexibilidad, y tener la capacidad de reordenar la aplicación práctica de nuestro tiempo, pues de lo contrario caemos en un paradigma muy estrecho. En esta vida se debe estar alerta para aprovechar todas las oportunidades que se nos presentan. Es preciso recordar al menos una vez por semana, sugiero los domingos, nuestra misión y planear las actividades a desarrollar en los días siguientes e inmediatamente anotarlos en nuestra agenda de la semana que se inicia. En cuanto al cuadrante I y ante cada urgencia que se nos presente debemos reflexionar qué acciones importantes debemos iniciar para que no se vuelvan a presentar, por ejemplo, el delegar para que otros puedan sobre la marcha resolver problemas, pero para delegar eficazmente es necesario capacitar y motivar adecuadamente, actividad típica del cuadrante II. Por supuesto, siempre tendremos asuntos urgentes, por ejemplo, alguna emergencia por parte de alguno de nuestros clientes que requiere de nuestra presencia, un accidente, un pedido inesperado, asistir a un funeral, etc., pero son situaciones fuera de nuestra esfera de influencia y tenemos que aceptarlas con positivismo e implementar todas aquellas acciones en las que nosotros sí podemos influir y que están a nuestro alcance para que nos eviten gastar nuestro tiempo en apagafuegos. El cuadrante III representa urgencias sin importancia, por ejemplo asistir a una inauguración, a una reunión social, a un cóctel, desfile de modas. Preguntémonos sinceramente si deseamos asistir, y de ser así tomemos una actitud para convertir ese tiempo intranscendente en algo importante, a través de llevar una actitud de aprendizaje, de interesarnos por los demás, de dejarnos enseñar o simplemente de disfrutar plenamente el momento. Realizamos la magia de convertir lo ordinario en una experiencia extraordinaria. En cuanto al cuadrante IV definitivamente hay que buscar día a día disminuirlo hasta lograr, de ser posible, eliminarlo. Recuerde que es el agujero negro de nuestra existencia, significa estar muerto en vida, la cual es tan corta, que no podemos darnos el lujo de desperdiciarla. Estando en Egipto, ante la inmensidad de la historia humana, frente a pirámides de 5 mil años de antigüedad, que fueron realizadas con millones de vidas humanas, mudos testigos de la grandeza anónima de tantos obreros, artistas y constructores, reflexionaba que nosotros somos el resultado, el último modelo de la genética de nuestros antecesores, no podemos más que hacer de nuestro existir una obra magistral, que haga honor a lo heredado. Tal vez nuestra vida no sea más que un pequeño bloque de una gran pirámide que contribuya a que nuestros sucesores reciban un mundo más humano y noble.
M. Cornejo

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